
- La ONU declara 2010 como el Año Internacional de la Diversidad Biológica
- La actividad humana está dañando los ecosistemas a un ritmo vertiginoso.
Es uno de esos términos que cada vez oímos con más frecuencia, como cambio climático o calentamiento global. La biodiversidad, o diversidad biológica, aparece a menudo en los medios de comunicación y la razón principal es que se está perdiendo, debido en gran parte a la acción del hombre.
Naciones Unidas ha declarado 2010 como el Año Internacional de la Diversidad Biológica (AIDB) para alertar de la preocupante situación en la que se encuentra nuestro planeta. Y es que, según los expertos, entre 10.000 y 50.000 especies desaparecen cada año, muchas de ellas antes de ser catalogadas.
La diversidad biológica es el elemento fundamental para que la Naturaleza siga proporcionándonos los bienes que necesitamos -alimentos, energía o medicinas-, una suerte de póliza de seguro de supervivencia de nuestra especie.Los ecosistemas regulan el clima, la calidad del agua y del aire. Sin embargo, a medida que las especies se degradan o se destruyen, disminuye también su capacidad para continuar prestando esos servicios. Los Humanos son parte de esa riqueza y tienen la capacidad de protegerla o destruirla.
A lo largo de 2010, Naciones Unidas organizará conferencias, exposiciones y actividades para intentar sensibilizar a la población y a los gobiernos sobre la importancia de la variedad de vida en la Tierra para el bienestar humano y de las consecuencias de su pérdida. "La diversidad biológica es la verdadera telaraña de la vida", afirma Hamdallah Zedan, secretario ejecutivo del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB): "Para los sectores más pobres del mundo, es una cuestión de vida o muerte. Para la Humanidad en su conjunto, la pérdida de biodiversidad menoscaba su calidad de vida".
















De seguir vivo, el ancestro del tiranosaurio rex no daría tanto miedo. Un nuevo fósil encontrado en China demuestra que el depredador prehistórico por antonomasia desciende de una versión en miniatura que vivió unos 60 millones de años antes. El nuevo dinosaurio, Raptorex kriegsteini, pesaba 65 kilos y le llegaría a la barbilla a un hombre de mediana estatura, lo que le hacía unas 100 veces más pequeño que su descendiente. Sin embargo, ya tenía todas las trazas físicas del depredador: poderosas mandíbulas, dientes afilados y una enorme diferencia entre sus brazos delanteros atrofiados y unas robustas patas traseras. El nuevo espécimen, descrito hoy en Science, demuestra que los tiranosaurios no ganaron sus feroces rasgos a medida que su tamaño fue aumentando, sino que sus líneas ya estaban bien definidas en animales mucho más pequeños.






Hasta los seres más molestos y fastidiosos para el ser humano cumplen una función en la naturaleza. Según un estudio publicado en la revista 'Nature', pequeños organismos como las medusas tienen un gran impacto en la composición de los océanos. El artículo expone cómo estos animales, junto con el plancton y los copépodos son capaces de desplazar grandes cantidades de agua procedentes del fondo marino en dirección a la superficie.
* El toro 'Ermitaño', de la ganadería de los Miura, ha provocado escenas de pánico
